03057nam a2200241Ia 4500001001000000003001000010005001700020008004100037020001800078040000900096082002200105245013400127264006400261300002800325490004300353520216400396650003702560700002702597700002902624700002602653710003902679856009702718000008016MX-MdCICY20260521090500.0130513t2007 sp a f p 0|0 | spa d a9788493587208 cCICY04a333.9516bH3 200710aHacia una cultura de conservación de la biodiversidad biológica /cGonzalo Halffter, Sergio Guevara, Antonio Melic (editores)31aZaragoza, Esp. :bSociedad Entomológica Aragonesa, c2007 a358 p. :bil. ;c30 cm.0 am3m. Monografías Tercer Milenio ;v63 aAunque probablemente se trata de un vinagrillo (un tipo de arácnido) la figura que ejerce funciones de logotipo en este volumen es una recreación de una supuesta araña tallada en un altar de piedra azteca del periodo postclásico, Sala Mexlca, Museo Nacional de Antropología (Chapultepec, ciudad de México). A pesar de que ser una representación asociada al Señor de los Muertos, Mictlantecuthtli y, en especial, a los monstruos tzitzimime, quienes tienen el macabro encargo de devorar a la humanidad cuando llegue el fin del mundo, la araña es, en general, el símbolo de la fertilidad, de la creación y de la vida en algunas de las culturas y civilizaciones más relevantes de la historia humana, en las que Invariablemente es asociada a la llamada Diosa Madre. La deidad sumerla Inanna, trasunto de la antigua diosa creadora centroeuropea, o Neith, madre primordial del panteón egipcio, que los griegos convirtieron en Atenea, o la africana Anansl son reflejos de este fenómeno que se repite también entre los pueblos mayas, en la figura de Ix-Chel o en Mujer Araña entre las tribus nativas norteamericanas. La araña es, o al menos fue, el emblema universal de la creación pues sólo este animal es capaz de emular el supremo acto: la reproducción de un cosmos geométrico, y por tanto perfecto, en forma de telaraña construida a partir de invisibles hilos de seda extraídos de sí misma. Pero la araña es también el símbolo o el emisario del desastre, de la guerra y de la destrucción: así se explica que el pequeño animal sea capaz de elaborar trampas invencibles capaces de apresar en sus Invisibles redes a sus víctimas y enemigos, condenados a probar el filado labor de sumortífero veneno. Esta dualidad entre la vida y la muerte constituye la metáfora perfecta de las Reservas de la Biosfera y otras figuras de protección a cuyo estudio y análisis se consagra este volumen. Son vida en estado puro, porque esa es su substancia y destino pero son, a la vez, indisolublemente, el resultado directo de la destrucción ambiental que amenaza a esa misma vida y a la que pretenden responder.14aCONSERVACION DE LA BIODIVERSIDAD12aGuevara, Sergio, eed.12aHalffter, Gonzalo, eed.12aMelic, Antonio, eed.12aSociedad Entomológica Aragonesa.40uhttps://www.cicy.mx/sitios/sib/doctoelectronico/8016.pdfzVer tabla de contenido y/o resumen